Tras un largo proceso de consenso, en marzo de 2007 alcanzó su máxima figura de protección al ser declarado Parque Nacional. Su gestión diaria corresponde al Gobierno de Extremadura, operando bajo los altos estándares de la Red de Parques Nacionales.
Su valor trasciende las fronteras, acumulando otros reconocimientos clave para su conservación. Es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y, desde 2003, Reserva de la Biosfera, galardón que premia el histórico equilibrio entre la actividad humana y el medio natural.